domingo, 30 de enero de 2011

Desobediencia cultural

Nos encontramos, pues, en el momento en que el actor sale de escena con sus palabras todavía suspensas en el ambiente. En el momento en que el artista se aleja de su obra para contemplar el producto de la urgencia de su pincelada.
En el momento en el que el ciudadano
acude, como un niño desorientado, a los severos brazos de la filosofía. Le aportan seguridad, porque sabe que la única  respuesta a la delirante historia de los ‘debería’ reside en la capacidad de someter a juicio.
La revolución comienza no solo por la necesidad, sino también en la ancestral capacidad de echar a nuestros ojos el ardiente colirio de la crítica.

Desobediencia cultural es uno de los muchos conceptos que enfrascan una visión rebelde y ávida de cambio, de sabiduría y coherencia, de reflexión y armonía. Es la expresión empleada por Raul Fornet (filósofo cubano, 1948) para referirse a la limpieza de juicios previos, de pilares preestablecidos, de excesivos matices.
Desobediencia cultural es el primer paso que da el sabio, insurrecto. Observa calladamente la realidad mientras se libera de dogmas y supersticiones, de criterios robados, de tradiciones interpretativas y de hechos asumidos.
La clave no está en adaptarse, sino en crear.
La cultura es un punto de partida imprescindible para algunos aspectos claves de nuestra vida, pero a la vez nos ciega ante la verdad. Porque la verdad es todo lo acontecido en cada rincón y corazón, y la cultura es una interpretación que huele a polvo viejo.
Raul Fornet de dedicó a reunir la cultura internacional y crear un saber popular, mestizo. Supo retroceder a nuestros orígenes puros de disciplina, supo renegar de una educación que, como la nuestra, nos hace serviles incapacitando ese movimiento del artista que contempla su obra, del actor que escucha su eco.
La doctrina a seguir es la anti-doctrina.

Un estado no es democrático hasta que no enseña a filosofar.
No vamos a construir ningún sistema decente sin antes filosofar.
Lo cual nos remite, de nuevo, a nuestra situación. ¿Seremos valientes para dar el primer paso?

No hay comentarios:

Publicar un comentario